Si tomamos en cuenta que desde el principio del mundo el mal comenzó, y que con el mal ha avanzado, y con el mal quiere dominar, debemos darnos cuenta de lo que Jesús dijo en Mateo 13:36-43, poniendo énfasis en Mateo 13:38-39, cuando dice:El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino; y la cizaña son los hijos del maligno. El enemigo que la sembró es el Diablo; la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
El Diablo no creó nada, no tiene hijos naturales, pero tiene a muchos que viven bajo su influencia y que han hecho del mal su naturaleza, asà como el Diablo es malo y mentiroso desde el principio.Hay muchas personas que no quieren escuchar, por causa de su orgullo y arrogancia, pero en su comportamiento y en su defensa del mal y de la inmoralidad, se puede ver claramente bajo qué influencia viven.
En este mundo hay dos reinos: el de Dios y el del Diablo; el de la luz y el de la oscuridad; el del amor y el de la destrucción. Pero todo ser humano tiene libre albedrÃo para escoger a qué reino quiere pertenecer. Si escoges el reino de la oscuridad, que es el del Diablo, terminarás en el infierno, en una muerte eterna; pero si escoges a Cristo Jesús, recibirás vida eterna y estarás para siempre con Cristo Jesús (Juan 14:1-4).
El Diablo se disfraza como ángel de luz; entra por todos los caminos, pero no para hacer el bien, sino para hacer el mal, para destruir, porque no hay nada bueno en él. Y en el momento oportuno saca sus garras; por eso muchas veces escuchamos que una persona que pensábamos que era buena hace cosas malas y, en muchas ocasiones, cosas vergonzosas. Es muy peligroso intentar caminar por dos caminos, porque nunca terminará bien. No se puede comer de la mesa de Dios y de la mesa del Diablo al mismo tiempo.
No olvidemos esto: Juan 1:10-13 dice:Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él, pero el mundo no le conoció. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios; los cuales no nacieron de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de hombre, sino de Dios.
1 Juan 3:8 dice:El que practica el pecado es del Diablo, porque el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios apareció para esto: para destruir las obras del Diablo.
1 Juan 3:10 nos recuerda diciendo:En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo aquel que no practica la justicia no es de Dios, ni el que no ama a su hermano.
VestÃos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del Diablo (Efesios 6:11).
Todo lo que vemos que está sucediendo actualmente en este mundo tiene mucho involucramiento del Diablo: el uso de drogas y alcohol, la maldad y la inmoralidad; todo demuestra la presencia diabólica que quiere dominar.
El Diablo no creó nada, no tiene hijos naturales, pero tiene a muchos que viven bajo su influencia y que han hecho del mal su naturaleza, asà como el Diablo es malo y mentiroso desde el principio.Hay muchas personas que no quieren escuchar, por causa de su orgullo y arrogancia, pero en su comportamiento y en su defensa del mal y de la inmoralidad, se puede ver claramente bajo qué influencia viven.
En este mundo hay dos reinos: el de Dios y el del Diablo; el de la luz y el de la oscuridad; el del amor y el de la destrucción. Pero todo ser humano tiene libre albedrÃo para escoger a qué reino quiere pertenecer. Si escoges el reino de la oscuridad, que es el del Diablo, terminarás en el infierno, en una muerte eterna; pero si escoges a Cristo Jesús, recibirás vida eterna y estarás para siempre con Cristo Jesús (Juan 14:1-4).
El Diablo se disfraza como ángel de luz; entra por todos los caminos, pero no para hacer el bien, sino para hacer el mal, para destruir, porque no hay nada bueno en él. Y en el momento oportuno saca sus garras; por eso muchas veces escuchamos que una persona que pensábamos que era buena hace cosas malas y, en muchas ocasiones, cosas vergonzosas. Es muy peligroso intentar caminar por dos caminos, porque nunca terminará bien. No se puede comer de la mesa de Dios y de la mesa del Diablo al mismo tiempo.
No olvidemos esto: Juan 1:10-13 dice:Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él, pero el mundo no le conoció. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios; los cuales no nacieron de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de hombre, sino de Dios.
1 Juan 3:8 dice:El que practica el pecado es del Diablo, porque el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios apareció para esto: para destruir las obras del Diablo.
1 Juan 3:10 nos recuerda diciendo:En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo aquel que no practica la justicia no es de Dios, ni el que no ama a su hermano.
VestÃos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del Diablo (Efesios 6:11).
Todo lo que vemos que está sucediendo actualmente en este mundo tiene mucho involucramiento del Diablo: el uso de drogas y alcohol, la maldad y la inmoralidad; todo demuestra la presencia diabólica que quiere dominar.