El «núcleo industrial de Gipuzkoa» sufre y está a las puertas de una eventual crisis por la «brutal» competencia de algunos países asiáticos, sobre todo ... de China, sobre sectores cruciales para nuestra economía que alertan ya de señales de una posible «recesión» en el horizonte. Esa, así de cruda y de clara, es la conclusión sobre el panorama al que se enfrentan el territorio, Euskadi y toda Europa presentada este viernes por los responsables de Adegi, al dar cuenta de la Encuesta de Coyuntura realizada a finales del pasado año. Un documento repleto de avisos y luces rojas que alertan ante una posible crisis estructural que exige «una profunda reflexión de país como se hizo en los años 80», tal como explicaron a DV la presidenta y el director general de Adegi, Isabel Busto y José Miguel Ayerza. Así las cosas, la organización prevé un estancamiento en el empleo industrial guipuzcoano para este 2026, en el que el resto de sectores sí sumará trabajadores hasta ganar entre 2.000 y 3.000.
Ambos, acompañados por el responsable de Innovación de Adegi, Patxi Sasigain, expresaron sin ambages su «preocupación» ante una realidad que no resulta tan sencilla de ver a simple vista, pero que se esconde en multitud de datos y sobre todo, de impresiones y señales cada vez más evidentes. En ese escenario, la plana mayor de Adegi reconoció que Gipuzkoa camina, es cierto, con soltura y firme ante la incertidumbre que reina en el plano internacional. «Somos un territorio que avanza», aseguró Busto, al poner sobre la mesa los datos generales de empleo y crecimiento macroeconómico.
Pero la presidenta de Adegi, igual que el primer ejecutivo de la organización, se apresuraron a manifestar a renglón seguido que «el núcleo industrial afronta tensiones crecientes que no podemos pasar por alto». La mayoría, matizaron, centradas en algunas ramas industriales esenciales para Gipuzkoa como la maquinaria o la automoción, en donde la recesión (entendida como unas menores ventas en el horizonte) asoma ya.
«Vivimos una realidad dual; por un lado, los indicadores agregados son relativamente positivos. El 83% de nuestras empresas percibe una situación de normalidad o reactivación, lo que supone una mejora de dos puntos respecto al año pasado», ha dicho Busto.
«Estos datos y la facturación media del territorio, que ha crecido un 3% inter trimestral impulsada fundamentalmente por los mercados exteriores, que han crecido un 3,5%, ponen en valor la resiliencia y la capacidad de adaptación de nuestro tejido empresarial», ha añadido.
«Pero esta fotografía general no debe ocultar la situación de fondo. Cuando analizamos el detalle, y especialmente cuando miramos a nuestro principal motor económico —la industria—, el escenario se vuelve claramente más frágil», ha alertado.
De hecho, ha subrayado junto a Ayerza, el 25,5% de las empresas industriales se declara en recesión. «En el subsector de maquinaria y equipos, estratégico para Gipuzkoa, esta percepción alcanza a casi la mitad de las compañías, un 44,5%. Son cifras que deben preocuparnos seriamente», ha apuntado.
Y es que los indicadores operativos, según Adegi, refuerzan esta señal de alerta. La cartera de pedidos sigue debilitándose: casi la mitad del sector industrial califica sus pedidos como débiles, el nivel más bajo desde principios de 2021. La capacidad productiva se sitúa en una media del 80% (ochenta), pero con fuertes diferencias sectoriales, llegando al 73,5% en ramas como la industria no metálica.
A esto se suma, recordaron, otros factores que «erosionan» la competitividad de las empresas del territorio ya conocidos, como los altos costes laborales (preocupan al 53% de la industria y al 59% del sector de la maquinaria y el equipo), «afectando directamente a la rentabilidad y a la capacidad de competir en mercados internacionales». En este capítulo de los lastres, los responsables de Adegi añadieron otros condicionantes estructurales como «el absentismo o la dificultad para contratar personal cualificado».
Con la mirada en casa, Ayerza y Busto reclamaron «políticas que refuercen la competitividad». Pero el riesgo de desindustrialización, reconocieron, no es un problema local ni español, sino europeo. Así alertaron también de un «riesgo» e incluso de una «amenaza extrema» de «pérdida de autonomía estratégica industrial».
Una situación ante la que urgieron a levantar un muro de protección frente a la amenaza china con políticas similares a las desarrolladas en Estados Unidos o el propio gigante asiático (a donde, por cierto, viajarán en breve los responsables de Adegi) mediante un 'Made in Europe' a sus industrias cuando quieran trabajar en el Viejo Continente.
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Ambos, acompañados por el responsable de Innovación de Adegi, Patxi Sasigain, expresaron sin ambages su «preocupación» ante una realidad que no resulta tan sencilla de ver a simple vista, pero que se esconde en multitud de datos y sobre todo, de impresiones y señales cada vez más evidentes. En ese escenario, la plana mayor de Adegi reconoció que Gipuzkoa camina, es cierto, con soltura y firme ante la incertidumbre que reina en el plano internacional. «Somos un territorio que avanza», aseguró Busto, al poner sobre la mesa los datos generales de empleo y crecimiento macroeconómico.
Pero la presidenta de Adegi, igual que el primer ejecutivo de la organización, se apresuraron a manifestar a renglón seguido que «el núcleo industrial afronta tensiones crecientes que no podemos pasar por alto». La mayoría, matizaron, centradas en algunas ramas industriales esenciales para Gipuzkoa como la maquinaria o la automoción, en donde la recesión (entendida como unas menores ventas en el horizonte) asoma ya.
«Vivimos una realidad dual; por un lado, los indicadores agregados son relativamente positivos. El 83% de nuestras empresas percibe una situación de normalidad o reactivación, lo que supone una mejora de dos puntos respecto al año pasado», ha dicho Busto.
«Estos datos y la facturación media del territorio, que ha crecido un 3% inter trimestral impulsada fundamentalmente por los mercados exteriores, que han crecido un 3,5%, ponen en valor la resiliencia y la capacidad de adaptación de nuestro tejido empresarial», ha añadido.
«Pero esta fotografía general no debe ocultar la situación de fondo. Cuando analizamos el detalle, y especialmente cuando miramos a nuestro principal motor económico —la industria—, el escenario se vuelve claramente más frágil», ha alertado.
De hecho, ha subrayado junto a Ayerza, el 25,5% de las empresas industriales se declara en recesión. «En el subsector de maquinaria y equipos, estratégico para Gipuzkoa, esta percepción alcanza a casi la mitad de las compañías, un 44,5%. Son cifras que deben preocuparnos seriamente», ha apuntado.
Y es que los indicadores operativos, según Adegi, refuerzan esta señal de alerta. La cartera de pedidos sigue debilitándose: casi la mitad del sector industrial califica sus pedidos como débiles, el nivel más bajo desde principios de 2021. La capacidad productiva se sitúa en una media del 80% (ochenta), pero con fuertes diferencias sectoriales, llegando al 73,5% en ramas como la industria no metálica.
A esto se suma, recordaron, otros factores que «erosionan» la competitividad de las empresas del territorio ya conocidos, como los altos costes laborales (preocupan al 53% de la industria y al 59% del sector de la maquinaria y el equipo), «afectando directamente a la rentabilidad y a la capacidad de competir en mercados internacionales». En este capítulo de los lastres, los responsables de Adegi añadieron otros condicionantes estructurales como «el absentismo o la dificultad para contratar personal cualificado».
Con la mirada en casa, Ayerza y Busto reclamaron «políticas que refuercen la competitividad». Pero el riesgo de desindustrialización, reconocieron, no es un problema local ni español, sino europeo. Así alertaron también de un «riesgo» e incluso de una «amenaza extrema» de «pérdida de autonomía estratégica industrial».
Una situación ante la que urgieron a levantar un muro de protección frente a la amenaza china con políticas similares a las desarrolladas en Estados Unidos o el propio gigante asiático (a donde, por cierto, viajarán en breve los responsables de Adegi) mediante un 'Made in Europe' a sus industrias cuando quieran trabajar en el Viejo Continente.
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