Las acciones del grupo automovilístico, dueño de las marcas Peugeot, Citroën, Fiat y Opel, se hundían esta mañana cerca del 25%, lo que eleva a más del 50% su caída bursátil acumulada en los 12 últimos meses.
La compañía automovilística Stellantis, el segundo mayor fabricante de vehículos de Europa, anunció este viernes que va a incorporar cargas excepcionales de "unos 22.200 millones de euros" en las cuentas del segundo semestre de 2025 a cuenta de "un cambio estratégico" que empezó a poner en marcha el pasado año y que afirma que ya está teniendo "efectos beneficiosos".
En un comunicado publicado 20 días antes de la fecha que ha fijado para la publicación de sus cuentas anuales del pasado ejercicio, el grupo automovilístico señaló que esa carga excepcional incluye una pérdida de efectivo de alrededor de 6.500 millones que se deben materializar durante los cuatro próximos años.
Sobre las razones de esa abultada provisión, Stellantis habló de "reinicialización" debido "principalmente a un cambio estratégico para poner en el centro de las prioridades de la empresa la libertad de elegir, gracias a una oferta ampliada de vehículos eléctricos, híbridos y de motores de combustión punteros".
El ajuste anunciado por Stellantis tiene un impacto millonario también en su cotización en Bolsa. Los inversores deshacen posiciones en el valor, y las acciones del grupo automovilístico se hunden hoy hasta un 25%.
El desplome reduce de golpe su capitalización bursátil en más de 4.500 millones de euros. La contundencia del revés sufrido hoy eleva ya a más del 50% la caída acumulada por sus acciones en los 12 últimos meses.
En el desglose de las cartas, indicó que 14.700 millones de euros corresponden al "realineamiento de los planes de productos" (de los cuales 2.900 millones por el abandono de algunos vehículos), 2.100 millones por el reajuste de la cadena de aprovisionamiento de los vehículos eléctricos, 4.100 millones por un cambio en la estimación de garantías contractuales y 1.300 a "otras cargas" que incluyen reducciones de la fuerza laboral, sin más precisiones.
Aseguró que ese cambio ha producido en particular una vuelta al crecimiento de las ventas y de la facturación en el segundo semestre, un aumento de los pedidos por parte de los clientes y de los concesionarios y "una mejora de ciertos indicadores de calidad".
A ese respecto, avanzó que en el cuarto trimestre, las facturaciones consolidadas progresaron un 9% a unos 1,5 millones de unidades, gracias en particular a la actividad en Norteamérica, en Sudamérica, en Oriente Medio y en África, que compensaron el retroceso en Europa, debido a la caída del mercado de furgonetas y la presión creciente de la competencia.
A partir de ahí, calcula que su volumen de negocios en el segundo semestre estará en una horquilla de entre 78.000 y 80.000 millones de euros, lo que significaría un alza del 8% al 11%.
Pero sobre todo, en la segunda mitad del ejercicio Stellantis anticipa unas pérdidas de entre 19.000 y 21.000 millones de euros, comprados con los 100 millones que encajó en el mismo periodo de 2024.
Teniendo en cuenta el resultado negativo en 2025, la empresa explicó que no pagará dividendos a sus accionistas y que su consejo de administración ha autorizado la emisión de deuda en forma de obligaciones por un máximo de 5.000 millones de euros.
El consejero delegado, Antonio Filosa, afirmó que esta "reinicialización" se enmarca en el proceso abierto el pasado año para poner a los clientes "en el centro de toda nuestra acción" y que las provisiones responden, sobre todo, a que se había "sobreestimado el ritmo de la transición energética, lo que nos ha alejado de las necesidades, de los medios financieros y de los deseos reales de muchos actores".
También al "impacto de problemas operativos anteriores, cuyos efectos están siendo tratados por nuestro nuevo equipo". Una forma indirecta de responsabilizar a la dirección precedente, encabezada por el antiguo CEO de Stellantis, Carlos Tavares.
Para este año, Filosa señaló que su objetivo será "cubrir las insuficiencias de ejecución del pasado para reforzar los primeros signos de recuperación del crecimiento". Y dijo que habrá más detalles de la nueva estrategia en la jornada que dedicarán a los inversores el 21 de mayo.
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En un comunicado publicado 20 días antes de la fecha que ha fijado para la publicación de sus cuentas anuales del pasado ejercicio, el grupo automovilístico señaló que esa carga excepcional incluye una pérdida de efectivo de alrededor de 6.500 millones que se deben materializar durante los cuatro próximos años.
Sobre las razones de esa abultada provisión, Stellantis habló de "reinicialización" debido "principalmente a un cambio estratégico para poner en el centro de las prioridades de la empresa la libertad de elegir, gracias a una oferta ampliada de vehículos eléctricos, híbridos y de motores de combustión punteros".
El ajuste anunciado por Stellantis tiene un impacto millonario también en su cotización en Bolsa. Los inversores deshacen posiciones en el valor, y las acciones del grupo automovilístico se hunden hoy hasta un 25%.
El desplome reduce de golpe su capitalización bursátil en más de 4.500 millones de euros. La contundencia del revés sufrido hoy eleva ya a más del 50% la caída acumulada por sus acciones en los 12 últimos meses.
En el desglose de las cartas, indicó que 14.700 millones de euros corresponden al "realineamiento de los planes de productos" (de los cuales 2.900 millones por el abandono de algunos vehículos), 2.100 millones por el reajuste de la cadena de aprovisionamiento de los vehículos eléctricos, 4.100 millones por un cambio en la estimación de garantías contractuales y 1.300 a "otras cargas" que incluyen reducciones de la fuerza laboral, sin más precisiones.
Aseguró que ese cambio ha producido en particular una vuelta al crecimiento de las ventas y de la facturación en el segundo semestre, un aumento de los pedidos por parte de los clientes y de los concesionarios y "una mejora de ciertos indicadores de calidad".
A ese respecto, avanzó que en el cuarto trimestre, las facturaciones consolidadas progresaron un 9% a unos 1,5 millones de unidades, gracias en particular a la actividad en Norteamérica, en Sudamérica, en Oriente Medio y en África, que compensaron el retroceso en Europa, debido a la caída del mercado de furgonetas y la presión creciente de la competencia.
A partir de ahí, calcula que su volumen de negocios en el segundo semestre estará en una horquilla de entre 78.000 y 80.000 millones de euros, lo que significaría un alza del 8% al 11%.
Pero sobre todo, en la segunda mitad del ejercicio Stellantis anticipa unas pérdidas de entre 19.000 y 21.000 millones de euros, comprados con los 100 millones que encajó en el mismo periodo de 2024.
Teniendo en cuenta el resultado negativo en 2025, la empresa explicó que no pagará dividendos a sus accionistas y que su consejo de administración ha autorizado la emisión de deuda en forma de obligaciones por un máximo de 5.000 millones de euros.
El consejero delegado, Antonio Filosa, afirmó que esta "reinicialización" se enmarca en el proceso abierto el pasado año para poner a los clientes "en el centro de toda nuestra acción" y que las provisiones responden, sobre todo, a que se había "sobreestimado el ritmo de la transición energética, lo que nos ha alejado de las necesidades, de los medios financieros y de los deseos reales de muchos actores".
También al "impacto de problemas operativos anteriores, cuyos efectos están siendo tratados por nuestro nuevo equipo". Una forma indirecta de responsabilizar a la dirección precedente, encabezada por el antiguo CEO de Stellantis, Carlos Tavares.
Para este año, Filosa señaló que su objetivo será "cubrir las insuficiencias de ejecución del pasado para reforzar los primeros signos de recuperación del crecimiento". Y dijo que habrá más detalles de la nueva estrategia en la jornada que dedicarán a los inversores el 21 de mayo.
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