Ellas copan las becas Amancio Ortega

Ellas copan las becas Amancio Ortega
Desde la izq. Alana Carrera, María Cañas y Mara Gardón, ayer, en la plaza de América de Vigo. / Jose Lores

Tienen entre 15 y 16 años y son personas que buscan la excelencia en sus estudios y que tienen muchas ganas de conocer mundo, vivir experiencias nuevas y probar la independencia. Y son todas chicas. Las nueve becas que este año ha concedido en el área metropolitana de Vigo el programa de la Fundación Amancio Ortega para cursar primero de Bachillerato en Canadá o Estados Unidos las copan ellas.

Cuentan desde la fundación que alrededor del 75% de las más de 8.000 solicitudes que reciben cada año para este programa son de mujeres. Se mantiene un porcentaje similar entre las entrevistadas y las 450 seleccionadas en toda España (80 de ellas, en Galicia, donde Pontevedra es la segunda provincia más representada, con 24). Pero en el área de Vigo han escalado al cien por cien. Cinco de las nueve seleccionadas han hablado con FARO.

A Alana Carrera Jennings (Instituto de Educación Secundaria O Castro) nunca le han costado demasiado los estudios, pero el año pasado decidió esforzarse un poco más cuando le descubrió estas becas una amiga en un curso superior. La consiguió. Está ahora en Colorado. Y Alana siguió sus pasos. «Trabajé mucho por ello», admite, aunque siempre con la mentalidad de que «no pasaba nada» si se quedaba fuera.

Su sueño, desde pequeña, es viajar por todo el mundo. En el sorteo por el que se elige el destino, le ha tocado Canadá. En concreto, la zona de Ontario. Estará lejos de un mar que le permita continuar con su práctica de surf, pero le gusta el destino. Está ilusionada por conocer su cultura. «Es una experiencia inolvidable que me va a formar mucho y va a condicionar la persona que seré en un futuro», está convencida. Además, porque quiere ser profesora de Primaria y considera importante vivir otro sistema educativo.

A esta mitad gallega, mitad irlandesa, que está a punto de cumplir los 16 años no le impone pasar todo un curso, vacaciones incluidas, al otro lado del océano. Cuenta que desde sus dos años pasa unas temporadas en España y otras en Irlanda. «Estoy acostumbrada a los cambios y a estar lejos de los que quiero», cuenta y cree que fue uno de los motivos por los que la seleccionaron. Además, se siente desde siempre independiente y madura.

María Cañas Regueira (Instituto Santo Tomé) iniciará esta emocionante etapa a 6.500 kilómetros de su casa con 15 años. Cumple en septiembre. También irá a Canadá, a la zona de Winnipeg, donde esta semana estaban a -26º. Hermanas mayores de sus amigas le contaron que «la experiencia era muy chula».

Es una veterana en los intercambios estudiantiles residiendo con otra familia. Ya ha ido a Inglaterra (con Vigo en Inglés) y este año repite por segunda vez en Francia. Y siempre le ha ido bien con las familias. Con un expediente de sobresaliente, cree que uno de los puntos fuertes que le hicieron resaltar en el proceso es, precisamente, que se adapta fácilmente.

«Allí es todo bastante diferente», cuenta y añade que «celebran mucho todo», como el Acción de Gracias o el cheerleading. «Me hacía mucha ilusión vivirlo», subraya y cuenta que está practicando la tarta de Santiago para compartir con ellos comidas típicas y tradiciones. Destaca que, además, de mejorar su inglés, espera que le sirva para «madurar y ser más independiente». Sus padres le dicen que la echarán de menos, pero «están muy felices y orgullosos».

Jessica Pazó Iglesias (Colegio Barreiro) pensó que iba a ser «mucho más complicado» conseguir la beca. Ella quiere pasar un año fuera. «Es una experiencia que tienes una vez en la vida», opina. El aperitivo fue un intercambio en Irlanda, del que tuvo que volverse antes para hacer las pruebas de la beca. Lo que más le atrae es poder «ser independiente y madurar», pero también crear relaciones y probar cómo es el sistema de estudios allí. Espera que le abra puertas en un futuro.

«Me parece increíble que nos den esta oportunidad, que de otra manera es muy difícil porque son cosas bastante costosas, de más de 20.000 euros», resalta.

A esta amante del idioma inglés desde pequeña, que además compite en danza urbana y hip hop, le ha tocado Estados Unidos, pero aún no saben a qué zona. Le gustaría California.

Mara Gardón Domonte (IES Álvaro Cunqueiro) conocía las becas por vídeos en redes sociales. Su madre le alentó a inscribirse. «Y un año estudiando en Norteamérica siempre resulta muy atractivo», señala. Le ha tocado Ontario y espera que le envíen a un pueblo. «Las ganas de conocer gente nueva» le quitan el miedo de poner un océano por el medio con su casa. «Creo que voy a a madurar un montón y volver siendo una persona diferente, además de aprender en un nuevo sistema educativo y, sobre todo, mejorar mi inglés», explica.

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