Opinión El boletín del Director

Opinión El boletín del Director
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV

Es imposible escapar de la conversación porque lo domina todo. Te encuentras a alguien en el súper, el ascensor, la calle o el baño de un restaurante y de forma impulsiva, irrefrenable, automática, sale el asunto. Y es que, aunque acostumbrados por estos pagos a la lluvia, la cosa esta vez se ha desmadrado y empieza a ser insoportable. Llevamos semanas con los huesos calados y lo que nos queda. Desde Meteogalicia no se atreven a pronosticar el fin del diluvio universal, y solo nos dicen que hay «indicios» para finales de mes. Mientras las precipitaciones baten récords ahora de la misma forma que hace unos meses la falta de lluvia rompía registros. De la sequía a las inundaciones, pasamos de un extremo a otro (como si la meteorología quisiese acompasar sus ciclos al clima político). Esto ya no hay quien lo entienda, o quizá sí: cambio climático. Pero no perdamos la fe: algún día volverá a brillar el sol. Mientras tanto, poneos a resguardo.

Hoy este boletín va del líquido elemento. Porque les quiero contar unas cuantas historias vinculadas al mar que os hemos contado estos días. La primera es la presión que la Xunta está ejerciendo sobre el Gobierno para que la costa gallega sea la primera en instalar eólica marina. Mantiene que las condiciones de nuestro litoral son inmejorables e insta a dejar de perder el tiempo. Ah, también piden que los molinillos en el mar se traduzcan en una compensación en los bolsillos de los gallegos: su recibo de luz deberá ser más bajo (y ahora es cuando se nos sale la risa). Veremos cómo acaba este cuento energético, porque me temo que al igual que pasa con la eólica terrestre, el asunto va camino de cortocircuitar en los tribunales. O sea, lío.

Sobre mar va también el plan estratégico de Leixões, el puerto de Oporto, que busca comerse los tráficos de Vigo. Al igual que lo ocurrido con Sá Carneiro, que se ha convertido en el aeropuerto del sur de Galicia (la jibarización de Peinador es tremenda), nuestros hermanos portugueses aspiran a captar nuestros contenedores, coches o cruceristas. Para eso quieren poner en marcha dos autopistas del mar que ahora disfruta Vigo: Reino Unido y norte de África. Su ambición es máxima, de hecho va a invertir mil millones, así que más vale que nos espabilemos, porque camarón que se duerme…

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La lluvia deprime mental pero también económicamente. El sector de la restauración y la hostelería está casi de brazos cruzados. Sus terrazas tan vacías como sus cajas registradoras. Algunos negocios han aprovechado para adelantar vacaciones o dar descansos a sus trabajadores (que si no se han ido a las Canarias se estarán dando un atracón de sofá y manta). Menos mal que en Navidades engordaron las cuentas porque esta cuesta de este enero es más empinada que el Tourmalet. Y lo mismo se puede decir de las lonjas. Su facturación es la peor de la historia. Los barcos no salen a faenar y sus redes echan telarañas.

Hablando de redes, pero de las sociales, hemos dedicado unos días a desgranar el anuncio de Pedro Sánchez (un experto en sacar conejos de la chistera cuando está a un paso del KO) de vetar a los menores de 16 años el uso de esas redes. La verdad es que la reacción ha sido de incredulidad, desconfianza, escepticismo, duda… Los propios chicos admiten que habría mil formas de burlar ese muro. Vamos, que es ponerle puertas al campo. Pero, qué más da, la polémica ya está en la calle y así mientras nos vamos entreteniendo con estas cosas no hablamos de otras, ¿verdad presi?

No sé a vosotros, pero con esto de la lluvia hay días que me cuesta un horror ponerme en marcha. Activarme. Hasta me duele más todo. El paso de los años, pienso... Y entonces me encuentro que en la reunión de primera página se habla de un estudio sanitario que explica que, amigos, no estoy solo. Porque un tercio de los gallegos mayores de 44 años (quien los pillara) sufre al menos tres dolencias crónicas: hipertensión, artritis y enfermedades mentales. Caray, se me escapa ante mis compañeros, yo casi tengo el completo: dos de tres (la otra tal y como está la actualidad informativa no es descartable).

Y no puedo despedirme sin recordar el nombre propio de la semana: Belén Fernández. La vecina de Mos, de 52 años, fue salvajemente asesinada a puñaladas por su expareja. Un crimen brutal que nos encogió el corazón y que nos debe alertar sobre el gran camino que todavía queda por recorrer para acabar con la violencia machista. Descanse en paz.

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