El "Olupale" fue construido por Armón para Seacope Freezer Fishing, empresa namibia participada por Copemar. / FdV
Seaflower Whitefish Corporation es una compañía de pesca namibia que pertenece a la National Fishing Corporation (Fishcor), de propiedad estatal. Es la accionista mayoritaria, con el 51% del capital, de la sociedad mixta Seacope; el 49% restante pertenece a la viguesa Copemar. En el año 2019 contrataron la construcción de un arrastrero fresquero en Armón Gijón, bautizado como Olupale, de 60 metros de eslora por 13 de manga. Aunque fue entregado en tiempo y forma, no llegó a estrenarse nunca. Ahora ni siquiera pertenece a la empresa mixta ni a ninguno de sus dos partícipes.
El Tribunal Superior de Namibia celebró el pasado 20 de enero un juicio, a cuya sentencia ha accedido FARO, celebrado a instancias de Copemar para reclamar el pago a su socia de casi 54 millones de dólares namibios, equivalentes a 2,85 millones de euros al tipo actual de cambio. La demandada, Seaflower, tenía que haber pagado a la pesquera viguesa 51 millones de dólares namibios (2,7 millones de euros) que Copemar había adelantado, en su nombre, para sufragar parte de la construcción del buque. La empresa mixta había solicitado un préstamo a Abanca para este pedido, por 9 millones de euros, cuyas cuotas nunca fueron satisfechas por Seacope; fue Copemar, «durante años», la que iba respondiendo en solitario frente a la entidad financiera porque era la avalista.
Pero dejó de hacerlo y Abanca rescindió el contrato en diciembre de 2024: su crédito, ya impagado, lo vendió a otra mercantil, de nombre Venatici Europe. De modo que esta tercera firma en discordia empezó a reclamar el dinero y acabaría comprando en subasta, celebrada el pasado mes de julio, todos los derechos sobre el barco, valorados en 13,7 millones de euros. En este juicio celebrado en la capital de Namibia, Windhoek, no estaba en cuestión la decisión de Copemar de dejar de pagar en solitario las deudas con Abanca ni la relación empresarial entre los socios.
Lo que pretendía Seaflower era demostrar, requiriendo la presentación de nueva documentación, que la pesquera de Vigo había hecho manejos irregulares para comprar el barco utilizando una especie de empresa pantalla, Venatici. No pudo hacerlo: esta mercantil no tiene relación alguna con Copemar, como ha insistido la armadora, y se convirtió en dueña del pesquero porque compró en aquella subasta todas las acciones de Mar de Arbo SL, que fue la agrupación de interés económico (AIE) utilizada para contratarlo con Armón Gijón. «Es relevante que la demandada no discute que Seacope estuviera endeudada con Abanca, ni que incumpliera el contrato con Abanca, ni impugna la validez de la cesión del crédito de Abanca a Venatici. La demandada dice que la operación fue simulada, pero no aportó base para esa afirmación», expone el fallo.
La jueza en funciones del Alto Tribunal y ponente de la sentencia, Natasha Bassingthwaighte, ha desestimado la solicitud de aportación de más documentos y ha condenado en costas a la compañía Seaflower Whitefish. El Olupale permanece ahora, casi seis años después de su entrega, en uno de los muelles de armamento de Armón Vigo, antes parte de la unidad productiva de la desaparecida Hijos de J. Barreras. Antes de cambiar de manos Copemar analizó la posibilidad de alargarlo para reemplazar al Baffin Bay en la pesquería de calamar malvino tras el incendio sufrido por el último en los muelles de Vigo. Finalmente contrató uno nuevo, el Hadassa Bay, estrenado en febrero de 2025.
Seaflower Whitefish Corporation es una compañía de pesca namibia que pertenece a la National Fishing Corporation (Fishcor), de propiedad estatal. Es la accionista mayoritaria, con el 51% del capital, de la sociedad mixta Seacope; el 49% restante pertenece a la viguesa Copemar. En el año 2019 contrataron la construcción de un arrastrero fresquero en Armón Gijón, bautizado como Olupale, de 60 metros de eslora por 13 de manga. Aunque fue entregado en tiempo y forma, no llegó a estrenarse nunca. Ahora ni siquiera pertenece a la empresa mixta ni a ninguno de sus dos partícipes.
El Tribunal Superior de Namibia celebró el pasado 20 de enero un juicio, a cuya sentencia ha accedido FARO, celebrado a instancias de Copemar para reclamar el pago a su socia de casi 54 millones de dólares namibios, equivalentes a 2,85 millones de euros al tipo actual de cambio. La demandada, Seaflower, tenía que haber pagado a la pesquera viguesa 51 millones de dólares namibios (2,7 millones de euros) que Copemar había adelantado, en su nombre, para sufragar parte de la construcción del buque. La empresa mixta había solicitado un préstamo a Abanca para este pedido, por 9 millones de euros, cuyas cuotas nunca fueron satisfechas por Seacope; fue Copemar, «durante años», la que iba respondiendo en solitario frente a la entidad financiera porque era la avalista.
Pero dejó de hacerlo y Abanca rescindió el contrato en diciembre de 2024: su crédito, ya impagado, lo vendió a otra mercantil, de nombre Venatici Europe. De modo que esta tercera firma en discordia empezó a reclamar el dinero y acabaría comprando en subasta, celebrada el pasado mes de julio, todos los derechos sobre el barco, valorados en 13,7 millones de euros. En este juicio celebrado en la capital de Namibia, Windhoek, no estaba en cuestión la decisión de Copemar de dejar de pagar en solitario las deudas con Abanca ni la relación empresarial entre los socios.
Lo que pretendía Seaflower era demostrar, requiriendo la presentación de nueva documentación, que la pesquera de Vigo había hecho manejos irregulares para comprar el barco utilizando una especie de empresa pantalla, Venatici. No pudo hacerlo: esta mercantil no tiene relación alguna con Copemar, como ha insistido la armadora, y se convirtió en dueña del pesquero porque compró en aquella subasta todas las acciones de Mar de Arbo SL, que fue la agrupación de interés económico (AIE) utilizada para contratarlo con Armón Gijón. «Es relevante que la demandada no discute que Seacope estuviera endeudada con Abanca, ni que incumpliera el contrato con Abanca, ni impugna la validez de la cesión del crédito de Abanca a Venatici. La demandada dice que la operación fue simulada, pero no aportó base para esa afirmación», expone el fallo.
La jueza en funciones del Alto Tribunal y ponente de la sentencia, Natasha Bassingthwaighte, ha desestimado la solicitud de aportación de más documentos y ha condenado en costas a la compañía Seaflower Whitefish. El Olupale permanece ahora, casi seis años después de su entrega, en uno de los muelles de armamento de Armón Vigo, antes parte de la unidad productiva de la desaparecida Hijos de J. Barreras. Antes de cambiar de manos Copemar analizó la posibilidad de alargarlo para reemplazar al Baffin Bay en la pesquería de calamar malvino tras el incendio sufrido por el último en los muelles de Vigo. Finalmente contrató uno nuevo, el Hadassa Bay, estrenado en febrero de 2025.