Viernes, 6 de febrero 2026, 08:01
| Actualizado 09:09h.
La sucesión de las borrascas Joseph, Kristin y Leonardo ha marcado el primer tramo del actual año hidrológico (octubre de 2025 - septiembre de 2026), que ya se califica como lluvioso en la región. Según los últimos datos de la AEMET, actualizados el 27 de enero de 2026, Extremadura registra un acumulado de 351,1 mm, lo que representa un incremento del 45,4 % respecto a la media del periodo de referencia 1991-2020.
La tendencia al alza también se refleja en la media nacional, situada en 315 mm, un valor que supera en aproximadamente un 11 % las cifras normales para este periodo. Este superávit de precipitaciones ha sido especialmente notable en el levante español, y destaca el caso de Cataluña, donde las lluvias se han situado un 78,4 % por encima de su promedio habitual.
Si analizamos la evolución histórica por provincias, se observa que el promedio de precipitaciones en Badajoz durante los últimos 34 años es de 433,5 mm, una cifra sensiblemente inferior a la media española, que desde 1991 supera los 600 mm.
No obstante, los indicadores actuales son favorables. La provincia de Badajoz ha logrado mantener los registros por encima de su media histórica durante los últimos tres años hidrológicos. Las proyecciones para el ciclo actual sugieren que se mantendrá esta tendencia positiva para las reservas hídricas de la provincia.
Por su parte, la media en la provincia de Cáceres durante los últimos 34 años asciende a 533,7 mm, una cifra que se aproxima de forma más significativa al promedio nacional. Asimismo, la serie histórica reciente muestra un cambio de tendencia relevante, ya que desde 2023 las precipitaciones acumuladas en el territorio cacereño han superado la barrera de los 600 mm, alcanzando registros que, en episodios puntuales, han sobrepasado la media española.
Como puede observarse, Extremadura ha experimentado un mayor número de ejercicios de sequía (años con registros inferiores a la media habitual) que de carácter lluvioso, 18 frente a 17. No obstante, si el actual ciclo de 2026 mantiene el ritmo de precipitaciones registrado hasta enero, la serie histórica podría equilibrarse e invertir esta tendencia.
Es destacable la sequía de los años 90 en la que durante cinco años consecutivos las precipitaciones fueron mínimas, lo que provocó un descenso crítico en el caudal de los ríos y graves perjuicios para el sector agrícola. Este episodio se mantiene en los registros como el periodo de estrés hídrico más agudo que ha sufrido Extremadura en la historia reciente.
Sin embargo, aunque de forma aislada, el año hidrológico más seco de Cáceres fue 2012 y el de Badajoz, el 2005. Mientras que el más lluvioso resultó 1998 en Cáceres y 2010 en Badajoz.
El inicio de 2026 ha estado marcado por una sucesión de fenómenos meteorológicos adversos que han mantenido a la región bajo vigilancia constante. La jornada de este jueves 5 de febrero ha dejado un millar de desalojados por riesgos de inundaciones y varias carreteras cortadas.
Aunque la AEMET no prevé ningún aviso para este viernes 6, el sábado volverá a activarse la alerta amarilla en el sur de la provincia de Badajoz, y en la zona de Barros y Serena por rachas de viento. Las proyecciones meteorológicas indican que la inestabilidad y las precipitaciones generalizadas persistirán, al menos, hasta el próximo miércoles 11 de febrero.
| Actualizado 09:09h.
La sucesión de las borrascas Joseph, Kristin y Leonardo ha marcado el primer tramo del actual año hidrológico (octubre de 2025 - septiembre de 2026), que ya se califica como lluvioso en la región. Según los últimos datos de la AEMET, actualizados el 27 de enero de 2026, Extremadura registra un acumulado de 351,1 mm, lo que representa un incremento del 45,4 % respecto a la media del periodo de referencia 1991-2020.
La tendencia al alza también se refleja en la media nacional, situada en 315 mm, un valor que supera en aproximadamente un 11 % las cifras normales para este periodo. Este superávit de precipitaciones ha sido especialmente notable en el levante español, y destaca el caso de Cataluña, donde las lluvias se han situado un 78,4 % por encima de su promedio habitual.
Si analizamos la evolución histórica por provincias, se observa que el promedio de precipitaciones en Badajoz durante los últimos 34 años es de 433,5 mm, una cifra sensiblemente inferior a la media española, que desde 1991 supera los 600 mm.
No obstante, los indicadores actuales son favorables. La provincia de Badajoz ha logrado mantener los registros por encima de su media histórica durante los últimos tres años hidrológicos. Las proyecciones para el ciclo actual sugieren que se mantendrá esta tendencia positiva para las reservas hídricas de la provincia.
Por su parte, la media en la provincia de Cáceres durante los últimos 34 años asciende a 533,7 mm, una cifra que se aproxima de forma más significativa al promedio nacional. Asimismo, la serie histórica reciente muestra un cambio de tendencia relevante, ya que desde 2023 las precipitaciones acumuladas en el territorio cacereño han superado la barrera de los 600 mm, alcanzando registros que, en episodios puntuales, han sobrepasado la media española.
Como puede observarse, Extremadura ha experimentado un mayor número de ejercicios de sequía (años con registros inferiores a la media habitual) que de carácter lluvioso, 18 frente a 17. No obstante, si el actual ciclo de 2026 mantiene el ritmo de precipitaciones registrado hasta enero, la serie histórica podría equilibrarse e invertir esta tendencia.
Es destacable la sequía de los años 90 en la que durante cinco años consecutivos las precipitaciones fueron mínimas, lo que provocó un descenso crítico en el caudal de los ríos y graves perjuicios para el sector agrícola. Este episodio se mantiene en los registros como el periodo de estrés hídrico más agudo que ha sufrido Extremadura en la historia reciente.
Sin embargo, aunque de forma aislada, el año hidrológico más seco de Cáceres fue 2012 y el de Badajoz, el 2005. Mientras que el más lluvioso resultó 1998 en Cáceres y 2010 en Badajoz.
El inicio de 2026 ha estado marcado por una sucesión de fenómenos meteorológicos adversos que han mantenido a la región bajo vigilancia constante. La jornada de este jueves 5 de febrero ha dejado un millar de desalojados por riesgos de inundaciones y varias carreteras cortadas.
Aunque la AEMET no prevé ningún aviso para este viernes 6, el sábado volverá a activarse la alerta amarilla en el sur de la provincia de Badajoz, y en la zona de Barros y Serena por rachas de viento. Las proyecciones meteorológicas indican que la inestabilidad y las precipitaciones generalizadas persistirán, al menos, hasta el próximo miércoles 11 de febrero.