Eduardo Caces, exbajista de Lucybell, presenta su primera aventura solista con La trilogía de lo Común: Lado B, un cortometraje de 16 minutos. Esto después de que la banda que marcó su vida por 26 años, tomara un receso indefinido. Musicalizado por él mismo e ilustrado por Camilo Lincolao, la obra se publicó por Youtube el 5 de febrero.
La historia relata la vida de un conejo que vive atrapado en la constante monotonía. Su trabajo es parte de una cadena de manipulación y control. Un día, el protagonista toma una decisión que lo lleva a una vorágine de persecución y escape. Ahí se desata la tensión.
En conversación telefónica con Culto, el músico detalla el proceso de creación de la pieza audiovisual, cómo vive el receso indefinido de Lucybell y adelanta la visión con que llevará el proyecto al escenario.
-¿Cómo fue el proceso de creación? ¿fue continuo o intermitente?
Musicalmente, partió en el invierno del 2020, me demoré hasta el verano del 2021, lo guardé y lo dejé en una carpeta. En el 2022, quise hacer una revisión de lo que había guardado. Terminamos la gira de verano del 2022 y nos pusimos a mezclar. En 2023 ya teníamos parte del cortometraje hecho, al año siguiente lo terminamos. El 2025 fue de revisión y decidíamos qué capítulos podían ser mejores. En ese mismo ritmo, el 2026 le dimos el último giro a la parte visual.
-¿Por qué el conejo es protagonista del cortometraje?
Dar la idea de una cadena alimenticia, de algo que está en un todo, qué rol ocupa. En esta cadena alimenticia dónde están ubicados los conejos, los peces. Llevarlo a nuestra realidad, qué trabajo ocuparía un conejo. Los conejos cumplen una función de alimento para los depredadores. Colocar a este personaje, tan insignificante, pero tiene un trabajo tan especial. Si es tan insignificante y solo existe para una cosa ¿Qué pasaría si lo colocamos en la situación de que tiene un poder?
Trato de no verlo tan denso, pero de repente se me pone medio denso (entre risas). En esta humanidad algo está desencajado.
-¿Qué otros temas están presentes en el cortometraje?
En base a la pandemia, que marca el tono de lo que nos estaba pasando, creo que hay cosas que podríamos haber atajado hace mucho tiempo con el uso de la razón, el sentido común y la inteligencia de la que tanto nos afanamos. No aprendimos como humanidad, en cien años, que nos podría volver a pasar esto. Poniendo la pandemia como un hito, ¿cuántas cosas se nos han repetido? En creer que vamos hacia adelante, pareciera que estamos como en un loop.
Ahí entramos en otro tema: el futuro. Cuando éramos niños teníamos el futuro. ¿Cómo tenemos este presente? Creo que hemos tenido la oportunidad de cambiarlo y no hemos querido porque le rezamos al dinero. Estamos todo el día coqueteando con lo que nos hace daño y no nos damos cuenta.
-En el cortometraje se puede leer un “renacer” del personaje ¿Es su caso?
Una de las canciones, Una nueva piel, justo se topa con esta nueva vida que me toca vivir ahora. Estuve 26 años en una banda que me formó como músico. Enfrentarme a esta vida después de un largo viaje, me llena de orgullo y de desafíos. También me llena de ese hormigueo en el estómago, que quería sentirlo con mis cosas. Estando en Lucybell, me dediqué solamente a ser Lucybell. Pero ahora, en esto, es como reencontrarse antes de los 26 años en Lucybell. No reniego de nada del pasado, se lo debo todo. Pero este presente me encanta cómo es. Me siento muy seguro. Me siento con claridad y con una sensación de que es mi música, mi universo y lo quiero compartir con quién lo quiera escuchar y ver. Me encantan los cambios.
-¿Cómo conoció a ilustrador del corto, Camilo Lincolao?
Lo conocí a través de Iván Aracena. En esos mismos momentos en que estábamos mezclando, le dije que tenía ganas de hacerle un video a esta larga música ininterrumpida. Me dijo que tenía un amigo que había trabajado con las Mamma Soul, entre otros videos, y trabaja con animación. Yo tenía ganas de trabajar con animación. Lo llamé y a los cinco minutos estábamos planeando una reunión y haciendo el brainstorming partiendo de algunas premisas.
-¿Hubo química con Camilo Lincolao en la creación del proyecto?
Absolutamente, fue un trabajo siempre virtual. Pero tuvimos largas conversaciones divagando por el universo, haciendo alusión a películas, series, música o a lo que pasaba. Mil cosas que nutren esa creación tal vez son cosas anexas, pero van llenando con magia lo que se va haciendo. De repente me levantaba un día y le mandaba un storyboard y él después me mostraba su punto de vista. Eso generaba una buena convivencia creativa. Fue muy enriquecedor, conocí a un gran creador y ojalá podamos seguir en una siguiente aventura creativa.
-¿El proceso de creación de un cortometraje es distinto al desarrollo de sus proyectos musicales anteriores?
Mira, lo más cercano que había tenido, que dura
La historia relata la vida de un conejo que vive atrapado en la constante monotonía. Su trabajo es parte de una cadena de manipulación y control. Un día, el protagonista toma una decisión que lo lleva a una vorágine de persecución y escape. Ahí se desata la tensión.
En conversación telefónica con Culto, el músico detalla el proceso de creación de la pieza audiovisual, cómo vive el receso indefinido de Lucybell y adelanta la visión con que llevará el proyecto al escenario.
-¿Cómo fue el proceso de creación? ¿fue continuo o intermitente?
Musicalmente, partió en el invierno del 2020, me demoré hasta el verano del 2021, lo guardé y lo dejé en una carpeta. En el 2022, quise hacer una revisión de lo que había guardado. Terminamos la gira de verano del 2022 y nos pusimos a mezclar. En 2023 ya teníamos parte del cortometraje hecho, al año siguiente lo terminamos. El 2025 fue de revisión y decidíamos qué capítulos podían ser mejores. En ese mismo ritmo, el 2026 le dimos el último giro a la parte visual.
-¿Por qué el conejo es protagonista del cortometraje?
Dar la idea de una cadena alimenticia, de algo que está en un todo, qué rol ocupa. En esta cadena alimenticia dónde están ubicados los conejos, los peces. Llevarlo a nuestra realidad, qué trabajo ocuparía un conejo. Los conejos cumplen una función de alimento para los depredadores. Colocar a este personaje, tan insignificante, pero tiene un trabajo tan especial. Si es tan insignificante y solo existe para una cosa ¿Qué pasaría si lo colocamos en la situación de que tiene un poder?
Trato de no verlo tan denso, pero de repente se me pone medio denso (entre risas). En esta humanidad algo está desencajado.
-¿Qué otros temas están presentes en el cortometraje?
En base a la pandemia, que marca el tono de lo que nos estaba pasando, creo que hay cosas que podríamos haber atajado hace mucho tiempo con el uso de la razón, el sentido común y la inteligencia de la que tanto nos afanamos. No aprendimos como humanidad, en cien años, que nos podría volver a pasar esto. Poniendo la pandemia como un hito, ¿cuántas cosas se nos han repetido? En creer que vamos hacia adelante, pareciera que estamos como en un loop.
Ahí entramos en otro tema: el futuro. Cuando éramos niños teníamos el futuro. ¿Cómo tenemos este presente? Creo que hemos tenido la oportunidad de cambiarlo y no hemos querido porque le rezamos al dinero. Estamos todo el día coqueteando con lo que nos hace daño y no nos damos cuenta.
-En el cortometraje se puede leer un “renacer” del personaje ¿Es su caso?
Una de las canciones, Una nueva piel, justo se topa con esta nueva vida que me toca vivir ahora. Estuve 26 años en una banda que me formó como músico. Enfrentarme a esta vida después de un largo viaje, me llena de orgullo y de desafíos. También me llena de ese hormigueo en el estómago, que quería sentirlo con mis cosas. Estando en Lucybell, me dediqué solamente a ser Lucybell. Pero ahora, en esto, es como reencontrarse antes de los 26 años en Lucybell. No reniego de nada del pasado, se lo debo todo. Pero este presente me encanta cómo es. Me siento muy seguro. Me siento con claridad y con una sensación de que es mi música, mi universo y lo quiero compartir con quién lo quiera escuchar y ver. Me encantan los cambios.
-¿Cómo conoció a ilustrador del corto, Camilo Lincolao?
Lo conocí a través de Iván Aracena. En esos mismos momentos en que estábamos mezclando, le dije que tenía ganas de hacerle un video a esta larga música ininterrumpida. Me dijo que tenía un amigo que había trabajado con las Mamma Soul, entre otros videos, y trabaja con animación. Yo tenía ganas de trabajar con animación. Lo llamé y a los cinco minutos estábamos planeando una reunión y haciendo el brainstorming partiendo de algunas premisas.
-¿Hubo química con Camilo Lincolao en la creación del proyecto?
Absolutamente, fue un trabajo siempre virtual. Pero tuvimos largas conversaciones divagando por el universo, haciendo alusión a películas, series, música o a lo que pasaba. Mil cosas que nutren esa creación tal vez son cosas anexas, pero van llenando con magia lo que se va haciendo. De repente me levantaba un día y le mandaba un storyboard y él después me mostraba su punto de vista. Eso generaba una buena convivencia creativa. Fue muy enriquecedor, conocí a un gran creador y ojalá podamos seguir en una siguiente aventura creativa.
-¿El proceso de creación de un cortometraje es distinto al desarrollo de sus proyectos musicales anteriores?
Mira, lo más cercano que había tenido, que dura