4 sencillas pruebas para saber si estás envejeciendo bien

4 sencillas pruebas para saber si estás envejeciendo bien
Aunque el envejecimiento suele asociarse a enfermedades y pérdida de independencia, especialistas señalaron que el estado físico ofrece señales tempranas sobre la trayectoria de la salud. Evaluar esto puede ser el primer paso para ajustar hábitos y prevenir deterioros futuros.

La llegada de la vejez viene acompañada, en muchos casos, de ciertas patologías como: diabetes tipo 2, la artritis, la hipertensión, las afecciones cardiovasculares y otros problemas asociados a la edad (riesgo de caídas, fragilidad).

Según el Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento de la Universidad Católica de Chile, tres de cada cuatro adultos mayores reporta padecer al menos una enfermedad crónica. Esto no solo afecta significativamente la calidad de vida de las personas longevas, sino que impacta en su autonomía y en la capacidad de realizar actividades cotidianas.

Sin embargo, un reciente artículo publicado en The New York Times, que contó con la colaboración de médicos especialistas, señaló que existen algunas pruebas básicas que una persona puede realizar en la comodidad de su casa para poder evaluar su fuerza, capacidad cardiovascular y equilibrio.

Todos los parámetros medidos en las evaluaciones son, según los expertos, una referencia para hacer una aproximación de las capacidades físicas que una persona podría llegar a tener en el futuro.

Si bien los profesionales destacan que realizar estas pruebas no son una garantía de salud para el futuro, sí pueden ayudar significativamente a indicar en qué trayectoria se encuentra la salud de un individuo.

El objetivo de la primera evaluación es pasar de estar de pie a sentarse en el suelo para luego volver a incorporarse, utilizando el mínimo apoyo posible (sin sujetar nada, sin utilizar las manos). Con esto, se puede evaluar la fuerza, la potencia, el equilibrio y la flexibilidad del cuerpo.

La prueba tiene una escala de evaluación de 10 puntos, siendo la nota 1 la más baja y 10 la más alta. Se pierde un punto por cada mano, rodilla u otra parte del cuerpo que se use para ayudarse y se resta medio punto si se presenta inestabilidad o se pierde el equilibrio durante el desarrollo de la actividad.

Según el doctor brasileño Claudio Gil Araújo, cualquier adulto de entre 30 y 40 años debería aspirar a obtener la calificación mayor sin problemas. Las personas mayores de 60 años que obtengan un 8 están “en muy buena forma”, afirmó el médico.

Además, la prueba también permite predecir la mortalidad. Según un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos realizado por el especialista, donde analizó a más de 4.000 adultos de entre 46 y 75 años, quienes obtuvieron una puntuación de 4 o menor en la evaluación, tuvieron tasas de mortalidad casi cuatro veces mayores en comparación a las personas que obtuvieron un 10.

Jennifer Brach es profesora de ciencias de la salud y la rehabilitación en la Universidad de Pittsburg, y afirmó que la velocidad con la que una persona camina normalmente, es un indicador muy importante de la capacidad funcional y la vitalidad. Predice el deterioro futuro, la mortalidad, la internación en residencias de ancianos, la discapacidad y muchos otros factores.

Para evaluar la velocidad al caminar, primeramente se deben medir cuatro metros sobre un suelo recto, después, la persona debe cronometrar cuánto tarda en recorrer esa distancia a su paso normal.

Las personas de todas las edades deberían conseguir una marcha de al menos 1,2 metros por segundo, es decir, un poco más de tres segundos en total por cuatro metros.

La profesional recomendó a las personas repetir la prueba cada pocos meses, ya que si el valor del resultado cambia, puede ser una señal de alerta. Esto se debe a que, si bien caminar parece una tarea sencilla, requiere el correcto funcionamiento de los sistemas cardiovascular, musculoesquelético, vestibular, sensorial y nervioso.

Una marcha más lenta podría indicar un problema que podría requerir investigación y tratamiento.

Los expertos afirman que la fuerza con la que una persona agarra un objeto, también está relacionada con la mortalidad, ya que es un indicador del nivel de actividad que tiene una persona en su vida diaria.

“Cuando usas más las manos, probablemente sea porque haces más cosas”, dijo para The New York Times Cathy Ciolek, presidenta de la Asociación Americana de Fisioterapia y Geriatría. “Llevas la compra, abres la puerta del coche, cargas a un nieto”. Todas esas cosas ejercitan las manos y cuanto más las haces, mejor es la fuerza de agarre.

Para realizar la prueba en casa, la doctora Nima Afshar sugirió caminar durante 60 segundos sosteniendo un peso pesado en cada mano. La evaluación debe hacerse progresivamente, es decir, comenzar con pesos ligeros y aumentar la dificultad gradualmente.

Según los parámetros que entregó la profesional, un hombre de 45 años debería poder cargar dos mancuernas de 27kg.
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