El espacio a la izquierda del PSOE se presenta en tres listas a las elecciones aragonesas de este 8 de febrero: Podemos-Alianza Verde, Izquierda Unida-Movimiento Sumar y Chunta Aragonesista.
¿Qué medidas concretas propone cada una? ¿Qué parecidos y diferencias hay entre los tres programas? ¿Tiene sentido concurrir por separado?
Madrid-05/02/2026 21:40-Actualizado a06/02/2026 07:41
El pistoletazo de salida de la campaña electoral en Aragón el pasado 23 de enero giraba, para el espacio de la izquierda alternativa, en torno a un concepto: la unidad. O más bien la falta de ella. Frente a la candidatura común que se consiguió reeditar en Extremadura en diciembre, bajo el liderazgo de Irene de Miguel, la división ha vuelto a marcar el paso en Aragón. No en dos, sino en tres listas diferenciadas concurren en los comicios que se celebran este domingo 8 de febrero las fuerzas a la izquierda del Partido Socialista. Como, por otra parte, ha sido la regla general en esta comunidad.
Una primera candidatura la integran Podemos y Alianza Verde. La formación morada aspira estas elecciones a conservar su representación actual en las Cortes: un diputado. El escenario que dibujan las encuestas no es, sin embargo, muy prometedor. Los de María Goikoetxea podrían quedarse a la cola del voto progresista, con en torno al 2% de las papeletas, y acabar fuera del parlamento, apenas tres años después de integrar el gobierno cuatripartito del socialista Javier Lambán. Sería la primera vez que Podemos no consigue representación en las Cortes desde que participara en sus primeras elecciones autonómicas, en mayo de 2015, cuando consiguió su mejor resultado: 14 diputados.
La segunda lista la componen lo que son ya dos socios habituales, Izquierda Unida y Movimiento Sumar. También con un diputado en las Cortes, los de Marta Abengochea aspiran a consolidar y, a poder ser, reforzar su presencia parlamentaria. ¿Su techo electoral? Tres escaños, según los sondeos más optimistas. Queda todavía una tercera alternativa, la candidatura en solitario de la Chunta Aragonesista (CHA), la izquierda regional por excelencia y otro de los partidos del entorno de Sumar. La formación que lidera el ya exdiputado Jorge Pueyo podría arrastrar parte del descontento con el PSOE, escalando de los tres a los cinco sillones.
Más allá de los números, las tres formaciones compiten para convencer al mismo público. A algo menos del 14% del electorado progresista, según la última encuesta de 40dB. Para conseguirlo, cada una ofrece su propia marca, sus propias caras y, sobre todo, su propio programa. Pero, ¿qué medidas concretas propone cada lista? ¿Qué parecidos y diferencias hay entre los tres programas? ¿Tiene verdadero sentido concurrir por separado?
Si en algo coinciden las tres candidaturas es en la urgencia de adoptar medidas para paliar la crisis de la vivienda. El agujero negro de lastra la capacidad adquisitiva de las familias españolas y, por ende, de las aragonesas. ¿La receta? Las tres listas abogan por un mismo camino: aplicar, con todos sus mecanismos, la Ley de Vivienda estatal. Empezando por la declaración de zonas tensionadas y su consecuente tope de precios. No es la única coincidencia de sus programas. Las tres fuerzas defienden, además, la necesidad de impulsar una ley de vivienda aragonesa, que refuerce el marco nacional.
Para la CHA, esta nueva norma deberá sancionar "el derecho subjetivo a la vivienda", así como su "función social". A través de dos vías: el aumento del parque público de vivienda y la puesta en marcha de nuevas prestaciones económicas. Desde la coalición IU-Movimiento Sumar, hablan de garantizar "el derecho constitucional a una
vivienda digna". Especialmente para las familias vulnerables y con
rentas más bajas. ¿Cómo? Apostando por la vivienda protegida. Los de Marta Abengochea plantean, además, introducir en la norma aragonesa dos herramientas nuevas: la expropiación y el derecho de adquisición preferente, tanteo y retracto de la administración pública. Podemos-Alianza Verde, por su parte, propone ajustar la ley "a la realidad de la sociedad aragonesa", aprovechando para elevar la inversión en vivienda hasta el 2% del presupuesto autonómico.
La protección de la vivienda pública debería ser, para las tres formaciones, una de las prioridades del nuevo ejecutivo aragonés. Las propuestas son, en este sentido, bastante similares. Captación de vivienda vacía, políticas de rehabilitación, blindaje del parque público para siempre... Medidas a las que Podemos-Alianza Verde añade una cifra. La formación morada se compromete a alcanzar, en la próxima década, las 5.000 viviendas de titularidad pública en Aragón.
Las tres listas redoblan asimismo su compromiso contra la turistificación, especialmente en las zonas tensionadas del Pirineo aragonés. También contra la dinámica especulativa del mercado y el acaparamiento de vivienda, a los que, insist
¿Qué medidas concretas propone cada una? ¿Qué parecidos y diferencias hay entre los tres programas? ¿Tiene sentido concurrir por separado?
Madrid-05/02/2026 21:40-Actualizado a06/02/2026 07:41
El pistoletazo de salida de la campaña electoral en Aragón el pasado 23 de enero giraba, para el espacio de la izquierda alternativa, en torno a un concepto: la unidad. O más bien la falta de ella. Frente a la candidatura común que se consiguió reeditar en Extremadura en diciembre, bajo el liderazgo de Irene de Miguel, la división ha vuelto a marcar el paso en Aragón. No en dos, sino en tres listas diferenciadas concurren en los comicios que se celebran este domingo 8 de febrero las fuerzas a la izquierda del Partido Socialista. Como, por otra parte, ha sido la regla general en esta comunidad.
Una primera candidatura la integran Podemos y Alianza Verde. La formación morada aspira estas elecciones a conservar su representación actual en las Cortes: un diputado. El escenario que dibujan las encuestas no es, sin embargo, muy prometedor. Los de María Goikoetxea podrían quedarse a la cola del voto progresista, con en torno al 2% de las papeletas, y acabar fuera del parlamento, apenas tres años después de integrar el gobierno cuatripartito del socialista Javier Lambán. Sería la primera vez que Podemos no consigue representación en las Cortes desde que participara en sus primeras elecciones autonómicas, en mayo de 2015, cuando consiguió su mejor resultado: 14 diputados.
La segunda lista la componen lo que son ya dos socios habituales, Izquierda Unida y Movimiento Sumar. También con un diputado en las Cortes, los de Marta Abengochea aspiran a consolidar y, a poder ser, reforzar su presencia parlamentaria. ¿Su techo electoral? Tres escaños, según los sondeos más optimistas. Queda todavía una tercera alternativa, la candidatura en solitario de la Chunta Aragonesista (CHA), la izquierda regional por excelencia y otro de los partidos del entorno de Sumar. La formación que lidera el ya exdiputado Jorge Pueyo podría arrastrar parte del descontento con el PSOE, escalando de los tres a los cinco sillones.
Más allá de los números, las tres formaciones compiten para convencer al mismo público. A algo menos del 14% del electorado progresista, según la última encuesta de 40dB. Para conseguirlo, cada una ofrece su propia marca, sus propias caras y, sobre todo, su propio programa. Pero, ¿qué medidas concretas propone cada lista? ¿Qué parecidos y diferencias hay entre los tres programas? ¿Tiene verdadero sentido concurrir por separado?
Si en algo coinciden las tres candidaturas es en la urgencia de adoptar medidas para paliar la crisis de la vivienda. El agujero negro de lastra la capacidad adquisitiva de las familias españolas y, por ende, de las aragonesas. ¿La receta? Las tres listas abogan por un mismo camino: aplicar, con todos sus mecanismos, la Ley de Vivienda estatal. Empezando por la declaración de zonas tensionadas y su consecuente tope de precios. No es la única coincidencia de sus programas. Las tres fuerzas defienden, además, la necesidad de impulsar una ley de vivienda aragonesa, que refuerce el marco nacional.
Para la CHA, esta nueva norma deberá sancionar "el derecho subjetivo a la vivienda", así como su "función social". A través de dos vías: el aumento del parque público de vivienda y la puesta en marcha de nuevas prestaciones económicas. Desde la coalición IU-Movimiento Sumar, hablan de garantizar "el derecho constitucional a una
vivienda digna". Especialmente para las familias vulnerables y con
rentas más bajas. ¿Cómo? Apostando por la vivienda protegida. Los de Marta Abengochea plantean, además, introducir en la norma aragonesa dos herramientas nuevas: la expropiación y el derecho de adquisición preferente, tanteo y retracto de la administración pública. Podemos-Alianza Verde, por su parte, propone ajustar la ley "a la realidad de la sociedad aragonesa", aprovechando para elevar la inversión en vivienda hasta el 2% del presupuesto autonómico.
La protección de la vivienda pública debería ser, para las tres formaciones, una de las prioridades del nuevo ejecutivo aragonés. Las propuestas son, en este sentido, bastante similares. Captación de vivienda vacía, políticas de rehabilitación, blindaje del parque público para siempre... Medidas a las que Podemos-Alianza Verde añade una cifra. La formación morada se compromete a alcanzar, en la próxima década, las 5.000 viviendas de titularidad pública en Aragón.
Las tres listas redoblan asimismo su compromiso contra la turistificación, especialmente en las zonas tensionadas del Pirineo aragonés. También contra la dinámica especulativa del mercado y el acaparamiento de vivienda, a los que, insist